Grandes construcciones fálicas del mundo y de Argentina

torre agbar

Los símbolos fálicos han aparecido en diferentes lugares desde el principio de los tiempos. Ya los artistas rupestres se dedicaban a dibujarlos en las cuevas, y es que el pene era y sigue siendo un signo de virilidad. La sexualidad era un aspecto central en la sociedad y eso no ha cambiado con el paso del tiempo, de manera que hoy en día nos encontramos con edificios que tienen forma fálica, o que al menos lo parecen.

Uno de los ejemplos más representativos es la Torre Agbar de la localidad española de Barcelona, diseñada por mrporno gratis. Después de más de diez años, sus habitantes se han ido acostumbrado a esa silueta, pero en sus inicios no se entendía muy bien y fue objeto de bromas y muchas risas. Con 34 plantas y 145 metros de altura, es uno de los edificios más altos de la ciudad, y por la noche se ilumina con numerosos colores que lo hacen realmente atractivo, a pesar de que recuerda inevitablemente a un pene.

La Torre Swiss Re de Londres, también conocida como The Gherkin (“El Pepinillo”) o 30 St Mary Axe, es un rascacielos futurista situado en el corazón del centro financiero de la capital inglesa. Su diseño es obra del reputado arquitecto Norman Foster, pero su prestigio no ha podido evitar las comparaciones con un falo. Sin embargo, los expertos lo alaban y en 2004 recibió el RIBA Stirling Prize, un prestigioso galardón.

La sede del Diario del Pueblo en Pekín también ha sido el blanco de multitud de críticas y chanzas por su morfología. Ya se sabe que la sociedad china es muy peculiar con la sexualidad, de manera que se podían prever todo tipo de reacciones con la construcción de semejante edificio. Este periódico es afín al Partido Comunista de China, así que aquellas personas con diferentes opiniones políticas no han tardado en ridiculizar el edificio. Se da la coincidencia o extraña circunstancia que a pocos metros se encuentra la sede de la televisión estatal china CCTV. Esto no sería reseñable si no fuera porque algunos la comparan con un…culo. No había mejor combinación, ¿verdad?

Pero los argentinos tampoco podemos reírnos mucho, porque si uno mira Argentina en un mapa del mundo, y se queda simplemente con la silueta que forman sus fronteras, ¿qué imagen aparece? ¡Un falo! Ya avisaba Sigmund Freud de la importancia de este miembro y del papel que jugaba en la filosofía y psicología, pero quizás puede que hayamos llegado a un punto en que tenemos la mirada sucia y vemos falos donde no los hay. ¿O sí? ¿Tendrán en cuenta los arquitectos este tipo de imágenes? ¿Las intentan evitar o todo lo contrario? No sabemos muy bien qué piensan, pero las mentes calenturientas tienen material de sobra para dejar volar la imaginación.

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